Rue des Moulins, Strasbourg
Mi tesoro:
Te dejo la panadería, y a mi gato Albus. El letrero lleva su nombre: desde hace cuarenta años, la calle compra el pan de cada mañana en «la panadería del gato».
Hay monedas en la caja, y harina, azúcar, levadura y mantequilla en la despensa. No queda sal. Todo lo demás lo tienen nuestros vecinos: el molino de Weber, la lechería de Muller y la tienda de Klein.
Los domingos por la noche, Madame Schaeffer viene a cobrar el alquiler. Hornea bien y tu nombre correrá por el barrio: aprenderás las recetas de mi cuaderno, aceptarás pedidos y harás crecer la panadería.
En tu primera mañana estaré contigo. Haremos codo con codo tus primeras baguettes.
Con todo mi cariño, tu tía Odile






























